¿Qué es mindfulness para niños?

Mindfulness significa prestar total atención a algo, es reducir la velocidad para notar realmente lo que estás haciendo. Ser consciente es lo opuesto a apresurarse o realizar múltiples tareas; cuando estás atento, te estás tomando tu tiempo para enfocarte de una manera relajada y fácil.

En los niños, el mindfulness a veces ocurre de forma natural. Digamos que te estás preparando para hacer un tiro libre en un partido de básquetbol. Colocas cuidadosamente los pies en la línea, miras el aro y sientes el balón; te tomas tu tiempo y lo rebotas un par de veces; todos los demás sonidos se apagan y lanzas. ¡Swoosh! ¡Sí! ¡Bien hecho!

Ese enfoque tranquilo, esa forma de prestar atención a lo que estás haciendo, de tomarte tu tiempo con calma: ¡ese eres tú siendo consciente! Y ser consciente sólo te ayudó a hacer tu mejor tiro. A continuación, te presentamos diez actividades infantiles que puedes llevar a cabo con tu hijo/a:

  1. Observen y nombren las sensaciones corporales, los pensamientos y las emociones. “Mi pecho se siente caliente y me siento muy feliz cuando jugamos juntos al aire libre”. Parece que podría estar nervioso por esta nueva situación: ¿qué notas en tu cuerpo ahora mismo? Cuanto más conocimiento tengan nuestros hijos sobre su experiencia interior, más capaces serán de elegir las respuestas adecuadas.
  2. Comparte un abrazo de tres respiraciones: mientras abrazas a tu hijo, realicen juntos tres respiraciones voluntarias, profundas y sincronizadas. Deja caer los hombros y relaja los músculos tensos; siente que la tensión se desvanece mientras la dejas ir. Realiza este ejercicio cuando te despidas de él por la mañana, cuando reconozcas que alguien necesita un abrazo calmante o simplemente por amor.
  3. Muévanse, estírense y observen las sensaciones corporales. Enseña a tus hijos a observar y apreciar todo lo que nuestro cuerpo es hace y puede hacer.
  4. Den un paseo consciente por la Naturaleza: muévete a la velocidad de tu hijo, que, por supuesto, puede variar desde correr como un guepardo hasta caminar al paso de un caracol. Abre tus sentidos de la curiosidad y la aventura y permite que tu hijo lidere el camino.
  5. Déjalos ser: los niños son instintivamente más atentos (por eso les puede llevar tanto tiempo llegar del punto A al punto B). Siempre que sea posible, permíteles explorar a su propio ritmo. Crea un espacio en tu agenda para tener tiempo libre para investigar y ser consciente de forma natural.
  6. Enseña con el ejemplo: estás modelando la atención plena para tus hijos, ¿verdad? (Lee más sobre la importancia de practicar tu propia atención plena aquí).
  7. Practiquen la respiración abdominal: coloquen una mano sobre su pecho y la otra sobre el vientre; mientras inhalan, llenen el vientre como un globo y cuando exhalen, dejen que el globo se desinfle. Esto a menudo se siente contradictorio al principio ya que la mayoría de nosotros respiramos superficialmente en el pecho la mayor parte del tiempo; la respiración abdominal activa automáticamente la respuesta de relajación en el cuerpo, una actividad excelente para los niños.
  8. Cuenten las respiraciones: ya sea acostados con una almohada pequeña o un animal de peluche sobre el vientre de tu hijo o sentados con una mano apoyada en el vientre, observen la inhalación y exhalación y cuéntenlas, al principio en voz alta y luego en silencio por su cuenta.
  9. Coman un snack consciente: esto puede ser fácil ya que los niños pequeños a menudo comen a un ritmo lento, aunque es posible que necesiten un recordatorio para reducir la velocidad conforme crecen. Realicen juntos estas actividades infantiles y usen sus sentidos para observar la comida; disfruten de los primeros bocados con especial atención a la apariencia, el aroma, la sensación y el sabor.
  10. Deténganse y estén atentos a los alrededores. Siempre que tengan un momento libre en la fila de la caja del supermercado o mientras esperan una cita con el médico o caminan hacia el auto, hagan una pausa, sintonicen los cinco sentidos y compartan lo que notaron entre sí.

¿Cómo se realiza el mindfulness?

Cualquiera puede practicar mindfulness: es fácil de hacer y solo toma unos minutos al día. Aquí están los pasos básicos:

Siéntate con tu pequeño en una posición cómoda y relajada. Elijan algo en lo que centrar su atención, como una palabra que repitan en su cabeza o en su respiración.

Digamos que decidieron concentrarse en su respiración: respiren normalmente mientras simplemente prestan atención a su respiración; si lo desean, pueden cerrar los ojos. Mientras inhalan y exhalan, sólo observen cada respiración. Presten atención de una manera fácil, a propósito, no forzada.

Observen cuando su mente se aleja de prestar atención a la respiración. Tal vez empiecen a pensar en lo que hay para el desayuno o si te acordaste de las cosas que tienes que comprar, ​​o ese chiste gracioso que alguien le contó a tu hijo en el recreo: es la mente divagando y distrayéndose. ¡Es natural, la mente hace eso todo el tiempo!

Siempre que noten que su atención se ha desviado, recuerden suavemente que deben prestar atención a la respiración nuevamente. Así es como entrenan la atención.

Sigan respirando, relajándose, prestando atención a su respiración. ¿Pueden sentir el lugar donde el aire les hace cosquillas en la nariz? ¿Notan cómo la respiración mueve suavemente su cuerpo? Mantengan su atención de nuevo en la respiración cada vez que su mente divague. Intenten hacer esto durante cinco minutos.

¡Eso es todo! Hay muchas otras formas de practicar el mindfulness, como comer con atención o incluso caminar con atención. Intenta elegir diferentes cosas en las que concentrarse para ayudar a tu peque a practicar el entrenamiento de su atención.

Referencia:

https://kidshealth.org/en/kids/mindfulness.html

Actividad Extra

En la tapa del Mason Jar pega las figuritas de plástico con silicón y llena el frasco con agua y glicerina una vez que esté seco el pegamento; después, agrega un poco de diamantina y cierra el frasco perfectamente.

Así de fácil ahora tienes una esfera de nieve: puedes agitar el frasco y observar cómo la diamantina se mueve por todos lados. Entre más fuerte lo agites, más se moverán las partículas de diamantina por todas partes; incluso puedes sacar la figura de plástico que pusiste dentro.

Después de eso, pide a tu hijo que observe qué pasa con la diamantina cuando el frasco se queda quieto en la mesa. Observará que los pedacitos de diamantina se asentarán poco a poco hasta que vuelva a la calma.

Aquí puedes explicarle a tu pequeño que la diamantina representa nuestras emociones: si no mantenemos la calma todo será más agitado y no podrá ver nada, pero podremos ver las cosas con más objetividad si nos tomamos un respiro para restaurar la calma.

Explícale a tu hijo que en ocasiones es normal sentir enojo, celos o tristeza, pero que respirando y dejando quieto el frasco, la emoción pasará y podrá tomar mejores decisiones.