Mi niño no quiere comer: te damos tips para la inapetencia infantil

Alimentar correctamente a nuestros pequeños es una de las preocupaciones más importantes que compartimos como mamás. Por ello, es bastante normal que te preguntes “¿por qué mi niño no quiere comer?” 

¿Qué es la inapetencia infantil? 

Diferentes estudios realizadas alrededor del mundo estiman que los trastornos de alimentación como la inapetencia infantil afectan a entre el 20 y el 80% de los niños y causan una deficiencia de nutrientes responsable, a su vez, de alteraciones en el desarrollo. Si bien debe quedar claro no todo trastorno de alimentación en la niñez se manifiesta como inapetencia infantil, sí es cierto que los niños con dificultades para comer tienen apenas el 25-45% del desarrollo normal y hasta un 80% de ellos tendrán un retraso en su desarrollo. 

Otros estudios sugieren que entre el 16 y el 30% de los casos de problemas de alimentación tienen causas físicas; en realidad, la inapetencia infantil se debe con mucha frecuencia a causas emocionales-psicológicas algunas de las cuales son propias del niño, como el temperamento, y otras son factores ambientales o familiares.

¿Cómo saber si mi hijo tiene inapetencia infantil? Es fácil reconocer el rechazo de nuestros pequeños hacia la comida cuando intentan evitar comer, o al menos no a su hora, a través del llanto, los berrinches, el tirar la comida o la negociación; por otra parte, muchas veces intentamos resolver el problema de mi niño no quiere comer con ruegos, súplicas o gritos para hacer que nuestros pequeños coman.

En realidad, estas estrategias pueden ser peores e incluso perjudiciales, puesto que no reducen ni eliminan estos comportamientos inadecuados de los niños. 

La evidencia sugiere que, si los tutores de los niños interactúan en una variedad de formas adecuadas y enfocadas con el desarrollo del pequeño, el niño generalmente tendrá una formación adecuada acerca de su alimentación y las posibilidades de que manifieste inapetencia infantil disminuirán. 

La inapetencia infantil es la falta de apetito con una causa no específica que puede estar asociada con varios problemas diferentes, entre los cuales justamente el principal es la dificultad para comer. Más aún, los casos de inapetencia infantil se pueden agrupar en cuatro grandes categorías: niños con apetito limitado, niños vigorosos con poco interés en la alimentación, niños depresivos con poco interés en la alimentación y niños con falta de apetito debido a una enfermedad orgánica.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Niños con apetito limitado

Estos pequeños suelen tener un desarrollo más bien bajo, si bien dentro de rangos normales; parecería que su poco apetito limita su crecimiento, pero en realidad es proporcional a su tamaño por lo que su alimentación le proporciona los nutrientes que necesita. Esta es la razón por la que este caso se le suele interpretar como inapetencia infantil sin serlo propiamente. 

El riesgo para estos pequeños radica en que sus papás podrían obligarlo a comer y, si se vuelven demasiado ansiosos al respecto, adoptar para ello métodos coercitivos que, lejos de resolver un problema que no existe, pueden desencadenar la formación de una verdadera inapetencia infantil.

Esta aprensión puede explicarse porque los padres creenn que su hijo no crece lo suficiente para la edad, si bien no están tomando en cuenta que su crecimiento sea satisfactorio de acuerdo con la altura media de ellos mismos. Descubre aquí si tu hijo tiene talla baja. 

Así, con la idea de inapetencia infantil como problema de dos partes en mente, el tratamiento de este caso debe centrarse en educar a los papás o cuidadores en las expectativas adecuadas de alimentación, crecimiento y nutrición. Si su inquietud persiste, siempre es bueno acudir con un experto  para adquirir orientación al respecto y disipar esos temores, así como la tensión innecesaria.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Niño vigoroso con poco interés en la alimentación

Como estos pequeños se sacian rápidamente a la hora de comer, se distraen aún con más facilidad: se trata de niños alertas, activos y curiosos, más interesados en su entorno que en la comida, y esto también puede tomarse como inapetencia infantil. Aún más, es posible ubicar en qué momento empiezan a rechazar la comida: esto ocurre en algún punto de la transición hacia el uso de la cuchara para alimentarse por sí mismos, entre los seis meses y los tres años de vida.

Al igual que en el caso anterior, los papás pueden mostrar ansiedad e insistir u obligar al pequeño para que coma lo que, lejos de tratar la inapetencia infantil, inhibe más el apetito. Si los padres continúan con la insistencia, entrarán con el niño en un círculo vicioso caracterizado por una lucha de poder: unos intentan obligar a comer y otro rechaza la comida hasta que el círculo se rompa; eventualmente, el pequeño podría presentar problemas de desarrollo aunque no tenga problema físico o enfermedad alguna. 

El tratamiento debe estar diseñado para aumentar el apetito, promover el hambre y lograr, así, que el niño se sienta más satisfecho con más comida. La curiosidad de los niños debe explotarse con este fin para familiarizarlos con los principios de la alimentación saludable; no pierdas de vista que los hábitos que adquieran tus pequeños serán para toda la vida.

También te recomendamos que minimices las distracciones a la hora de comer, así como el tiempo de espera entre comidas, para que tu pequeño tenga su atención en la comida cuando corresponda y no desarrolle inapetencia infantil. 

Por último, ya que estos niños suelen tener mucha energía, es importante que selecciones la alimentación más equilibrada mientras les proporcionas las suficientes calorías para explorar el mundo y crecer como gigantes. Para ello, te recomendamos cinco acciones para lograrlo: entérate aquí.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Niños tristes que comen poco

En estos casos, la inapetencia infantil es tan sólo un síntoma de la retirada general de los pequeños respecto de diferentes ámbitos de la vida. Se trata de niños que no sonríen ni balbucean, que rehúyen el contacto visual con sus padres y que están más expuestos a perder peso y presentar desnutrición.

Los expertos consideran que esta inapetencia infantil es un trastorno de la reciprocidad porque no existe la mejor comunicación entre padres e hijo; más aún, es muy probable que el niño esté desatendido o que incluso haya sido víctima de abuso. En estos casos, encontrar las causas y tratarlas es imprescindible como primer paso para que el pequeño responda positivamente a un alimentador entusiasta y con experiencia; esto podría suponer alejarlo de posibles entornos de maltrato, negligencia y abuso.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Niño con inapetencia infantil debida a una enfermedad orgánica

Se considera que los trastornos de la alimentación en la niñez son multifacéticos, esto es, pueden ser tan sólo la fachada de una variedad de problemas que incluyen alteraciones en el sistema motor de la boca y en el comportamiento. 

De acuerdo con registros de diagnósticos médicos, las causas físicas más comunes de la inapetencia infantil son, en primer lugar, el reflujo gastroesofágico con el 69% de los casos; el 33% se debe a condiciones cardiopulmonares; en tercer lugar, con la cuarta parte del total, las enfermedades neurológicas; a continuación, las alergias e intolerancias alimentarias con el 15% de los casos; en seguida, el 14% de los casos se deben a anomalías anatómicas, y el retraso del vaciamiento gástrico es responsable del 6%. (Si los porcentajes exceden el 100%, se debe a que la inapetencia infantil usualmente no tiene una causa única). 

Es importante que los niños con inapetencia infantil sean atendidos por un experto y, como mamás, podemos hacer la diferencia al acudir a tiempo con un profesional de la salud ante conductas alimentarias típicas como que, después de unos sorbos, nuestro pequeño presenta un dolor aparente, empieza a llorar y deja de comer.

Si tu hijo presenta tos crónica, asfixia o neumonía recurrente, ten en mente la posibilidad de que existan alteraciones en la coordinación para pasar bocado; esto también es común en niños con limitaciones y trastornos neurológicos como la parálisis cerebral. Otras señales de alerta son pérdida de peso, fiebre inexplicable, dolores articulares, aftas o ulceración y hematoquecia o sangre en las heces, sobre todo si hay antecedentes familiares de condiciones como la enfermedad celíaca, hipo o hipertiroidismo y colitis.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Niños con ingesta altamente selectiva

Este tipo de inapetencia infantil se caracteriza porque los pequeños que la presentan son extremadamente sensibles a olores, sabores y aspecto por lo que rechazan que se sustituyan sus alimentos preferidos por otros; de hecho, su sensibilidad es tal que percibe aspectos muy sutiles que la mayoría de los adultos no podrían identificar.

Así, estos niños podrían optar sólo por alimentos con un color determinado (por ejemplo, los de colores claros o incluso blanco como leche, pan, galletas y pasta sin salsa, entre otros) o la textura y descartar cualesquiera otros que no se les parezcan.

Otros niños sólo aceptan una gama muy reducida de alimentos de acuerdo con el aspecto de su envase o insisten en consumir los de una sola marca mientras que unos más sólo querrán consumir alimentos fríos o calientes. Los efectos de esta forma de inapetencia infantil en el niño que la presenta dependerán de la composición nutricional de la dieta consumida: podría experimentar letargo extremo y problemas de concentración, así como un impacto negativo en su crecimiento y su peso, por lo que es importante acudir con un profesional de la salud para evitar deficiencias nutrimentales.

No es difícil que, como mamás, caigamos en el error de permitir que los niños coman sólo lo que quieren para evitar esta inapetencia infantil, pero esto sólo crea (sin excluir otros) los siguientes problemas: 

  • El sistema motor de la boca no madura por completo en niños que sólo aceptan los purés y texturas suaves puesto que no han aprendido a masticar; esto también puede perjudicar las habilidades del habla.
  • Al no tener un crecimiento al ritmo de los demás, un niño con ingesta altamente selectiva podría sentirse intimidado y avergonzado e incluso estaría más expuesto al acoso escolar por esta causa. 
  • El consumo de sólo unos cuantos alimentos puede disminuir los niveles de micronutrientes esenciales como las vitaminas, el hierro y el zinc. 
  • Otra consecuencia negativa de esta forma de inapetencia infantil es que los niños con una ingesta muy selectiva suelen carecer de algunas habilidades adquiridas a través de la alimentación, especialmente si sólo consumen alimentos de textura suave.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Niños con pánico alimenticio o fobia a la alimentación

La característica principal de esta inapetencia infantil es que los niños se niegan a comer a través del llanto o simplemente no abren la boca cuando se les intenta alimentar; por lo general, esto se debe a un historial de experiencias negativas relacionadas con la vía oral tales como la asfixia, la intubación oral y la alimentación con sonda. 

En esto casos, la recomendación es desensibilizar poco a poco el miedo a la comida. Alimenta a tu pequeño en un ambiente relajado; para crear este entorno, debes buscar alternativas. Así, si el niño le teme a la botella, ofrécele una taza entrenadora o incluso alguna distracción mientras lo alimentas. En todo caso, lo más importante es asegurarte de que tu hijo no asocie la alimentación con la amenaza y la coerción.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

Consecuencias de la inapetencia infantil 

Una de las causas más comunes de la inapetencia infantil es la desnutrición crónica que, en México, afecta a uno de cada ocho niños en la primera infancia. La falta de una dieta suficiente, variada y nutritiva hace que los niños sean más susceptibles a enfermarse y a presentar desnutrición, causando un retraso su crecimiento.

Actuar rápido es nuestra mejor arma contra la inapetencia infantil.

Los niños de entre uno y dos años de vida presentan los porcentajes más altos de desnutrición crónica. Este grupo de edad representa justamente a los bebés que apenas dejan de ser amamantados: de aquí la importancia de la lactancia materna en la buena nutrición durante la primera infancia, así como la de la transición adecuada que debe hacerse hacia otros tipos de alimentos, para evitar la inapetencia infantil. 

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

¿Qué hacer cuando el niño no quiere comer?

Si tu pequeño presenta alguna forma de inapetencia infantil, puedes tomar una gran variedad de medidas para enfrentarla. En primer lugar, haz de la hora de comer un momento de encuentro y convivencia familiar que favorezca el aprendizaje por imitación; dicho de otro modo, si tu pequeño te ve comer todos los grupos de alimentos, disminuirás la probabilidad que presente algún tipo de inapetencia infantil. 

Otra cosa que puedes hacer es establecer un tiempo mínimo y uno máximo de permanencia en la mesa sin levantarse, dedicado exclusivamente a alimentarnos de forma nutritiva. Por supuesto, estás en tu derecho (y también es tu deber) de dar a tu pequeño a probar alimentos nuevos en pequeñas cantidades; sin ceder a los caprichos, eso sí, procura respetar el rechazo hacia algunos de ellos.

Si bien sabemos que esta es una tarea difícil de lograr, es preferible que demos nuestro mejor esfuerzo: ofrece los alimentos a tu pequeño, y que él decida la cantidad que consume. 

Para incluir poco a poco y de la mejor manera los alimentos que tu hijo ha rechazado antes, puedes negociar de antemano con él una cantidad mínima que aumentarás poco a poco. Por último, no olvides la importancia de comer según el orden de presentación de los platillos y hacer de la comida un momento agradable para toda la familia. 

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

¿Qué debemos evitar ante la inapetencia infantil? 

Es muy común que, a la hora de la comida, las familias se dediquen también a otras actividades como ver la televisión, jugar juegos o practicar la lectura; todo esto puede distraer a tu pequeño, hacer que la comida pase a segundo plano, evitar que se formen hábitos alimentarios saludables y propiciar la aparición de alguna forma de inapetencia infantil. 

Ahora bien, procura corregir cualquier conducta inadecuada de tu hijo a la hora de comer, la inapetencia infantil incluida, sin manifestar gritos, enfado o ansiedad. Puedes retirarle el plato una vez finalizado el tiempo acordado para comer y mantener las mismas normas en la próxima comida, pero no ofrezcas premios al niño ni lo amenaces con castigos para que coma bien.

Todo esto no sólo favorece la aparición de la inapetencia infantil, sino que también estropea el sistema de recompensa del cerebro de tu pequeño lo que puede provocar problemas de aprendizaje y de conducta en el futuro, incluso cuando sea adulto.

Aunque creas que tu hijo comió poco, no le des comida entre desayuno y almuerzo o almuerzo y cena, sino tan sólo agua. Tampoco le permitas comer a la carta: haz respetar el menú establecido y no reemplaces los alimentos que has preparado por otros. Estas acciones alejarán el riesgo de inapetencia infantil ya que su principal causa es hacer todo porque tu pequeño coma, principalmente obligarlo a hacerlo.

Para mayor información, te recomendamos visitar a un profesional de la salud.

¿Cómo alentar el apetito de un niño ?

Si la inapetencia infantil de tu pequeño no es tan grave, los siguientes remedios naturales te podrían servir para tratar el problema. Utiliza estos consejos sólo si notas que la inapetencia infantil es esporádica; si te percatas que es algo recurrente, consulta cuanto antes al pediatra de tu hijo.

  • Sé ingeniosa con el aspecto de tus platillos: recuerda que muchas veces los niños se dejan llevar por la vista de los alimentos, así que mientras más agradable hagas la comida a la vista y más olores deliciosos floten en tu cocina y comedor, menor será la probabilidad de que tu pequeño desarrolle inapetencia infantil. También puedes intentar decir, antes de comer, que tu platillo se ve delicioso y observar la actitud de tu pequeño. 
  • Ejercicio diario: al igual que los adultos, los niños queman el exceso de calorías cuando activan su cuerpo con la actividad física; esto viene siempre a la par de un incremento en el apetito porque tu cuerpo quiere de vuelta las calorías perdidas. Con entre 20 y 30 minutos de ejercicio al día basta para mantener el metabolismo de tu pequeño a su máximo funcionamiento y así lidiar con la inapetencia infantil. 

Referencias

Familia y Salud. (2019, 04 de septiembre). Estimulantes del apetito (Orexígenos). Recuperado el 04 de abril de 2022, de https://www.familiaysalud.es/medicinas/farmacos/suplementos-vitaminas-y-otros/estimulantes-del-apetito-orexigenos#:%7E:text=Son%3A%20Ciproheptadina%20(no%20administrar%20en,Acetato%20de%20megestrol%2C%20y%20polivitam%C3%ADnicos.&text=Es%20un%20antihistam%C3%ADnico%20y%20entre,de%20apetito%20infantil%20y%20desnutrici%C3%B3n 

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Ortiz, H., & Barragán González, A. (2012). Inapetencia infantil.

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