¿Qué alimentos favorecen el desarrollo en temprana edad?

Todos queremos que nuestros hijos se desarrollen al máximo, y uno de los factores más importantes para lograrlo (sobre todo por ser el único en el que podemos influir directamente) es la nutrición: mientras que la genética condiciona la estatura y el ritmo máximos de crecimiento de un niño, los alimentos que consumen juegan un papel clave para que logre su máximo potencial de desarrollo.

Por otra parte, una alimentación saludable ayudará a tu pequeño a alcanzar más que sólo su máximo desarrollo físico: también le hará más fácil adquirir habilidades cruciales para aprender, comunicarse con los demás, adaptarse a entornos diferentes y coordinar sus movimientos físicos adecuadamente.

Es muy común que busquemos un alimento mágico para lograr que nuestros hijos se desarrollen al máximo, pero lo cierto es que una dieta variada que le aporte los nutrientes claves para su desarrollo es lo mejor para que alcance su máximo potencial: te contaremos en este artículo algunos facts sobre que puede ayudar a tu pequeño para desarrollarse y ser un gigante con acciones de gigante, así como algunos otros factores que debes tomar en cuenta para monitorear su crecimiento y acudir con un profesional de la salud infantil.

¿Cuáles son los elementos claves del crecimiento? 

Calorías

Las calorías (en las cantidades adecuadas) proporcionan la energía que todos necesitamos, especialmente los más pequeños porque el crecimiento es un proceso que consume demasiada energía: por esta razón debes poner mucha atención en la cantidad de calorías que consume tu hijo.

Te recomendamos que consultes a un experto en salud o nutrición para que te guíe y te proporcione pautas para el consumo de calorías, acordes con la edad, el peso, la estatura y la actividad diaria de tu pequeño. Por otro lado, debes saber que hay alimentos ricos en calorías, pero que no aportan nada más al desarrollo de tu hijo y que incluso pueden provocar enfermedades metabólicas como la obesidad, la desnutrición y la diabetes infantiles por lo que debes limitar en lo posible su consumo.

Macronutrientes

Los macronutrientes son aquellos que el cuerpo necesita en mayor proporción para funcionar correctamente (¡para promover el crecimiento de tu pequeño!) y se dividen en tres grandes categorías:  

  • Las proteínas pueden ser descritas como bloques de construcción ya que están presentes en todas las células del cuerpo y cumplen en ellas, principalmente, funciones estructurales, si bien también transportan nutrientes y forman parte de las defensas del cuerpo frente a las enfermedades. Todos debemos consumir diariamente alimentos que las contengan, especialmente los más pequeños, porque nuestro cuerpo emplea las proteínas para reparar y producir células nuevas. 
  • Las grasas almacenan energía de reserva, forman los tejidos que protegen los órganos internos de golpes e impactos, permiten conservar una temperatura corporal adecuada en la temporada fría y, además, son el material de partida para producir hormonas y otras sustancias que el cuerpo necesita.
    • Todas estas funciones requieren tan sólo pequeñas cantidades de grasa para llevarse a cabo correctamente; por ello, basta con consumir cantidades limitadas de alimentos que la contengan para evitar el sobrepeso. 
  • La principal fuente de energía (porque proporciona calorías de fácil acceso) son los carbohidratos que el cuerpo descompone en glucosa para que todas las células puedan aprovechar la energía que aportan; por otro lado, algunos carbohidratos que no se pueden digerir, como la fibra, son necesarios para mantener una buena salud gastrointestinal. 

Micronutrientes

Otros nutrientes que el cuerpo necesita en cantidades mucho menores que las de carbohidratos, grasas y proteínas. Esos micronutrientes, como se les llama, son las vitaminas (como las del complejo B, la C y la D) y los minerales como el hierro y el calcio.

Vitamina D 

La vitamina D es producida por el cuerpo cuando la piel se expone directamente a la luz solar; este micronutriente, a veces llamado vitamina del Sol, es crucial para el crecimiento de los más pequeños porque permite que el cuerpo absorba calcio, esencial para que los huesos crezcan y se mantengan fuertes y saludables. 

Pese a lo fácil que parece obtener vitamina D, es muy común que los niños presenten una deficiencia más o menos grave por lo que, para mantener niveles adecuados de este micronutriente, tu pequeño debe tener tiempo suficiente de juego al aire libre para cubrir sus necesidades de exposición a la luz solar directa (eso sí, protege su piel con bloqueador) que, además, deberás complementar con alimentos como lácteos adicionados con vitamina D y setas u hongos.

Calcio 

El calcio permite la formación de huesos sanos y se encuentra en productos lácteos, frijoles, vegetales de hoja verde, nueces y semillas. Como incrementa la masa ósea de tu pequeño, mantener niveles adecuados de calcio supondrá menor riesgo de fracturas y contribuirá a prevenir la osteoporosis en el mediano o largo plazo. De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría (AAP), la etapa de mayor absorción de calcio por parte de los huesos en crecimiento es la adolescencia.

La clave, no sólo para evitar que los más pequeños pierdan densidad ósea en el futuro, sino también para que crezcan como gigantes es que sus padres les proporcionen tres ingredientes cruciales para la formación de huesos sanos: calcio, vitamina D y ejercicio.

¿Qué alimentos favorecen el desarrollo?

Ya que conoces algunos elementos clave que favorecen el desarrollo de tu hijo, necesitas conocer qué alimentos aportan a tu pequeño nutrientes esenciales. Es muy importante que recuerdes que ningún alimento contiene todos los nutrientes y que, por ello, una dieta balanceada es crítica para incluirlos en el día a día de tu hijo. 

Frutas y verduras

Todo experto en salud y nutrición infantiles te dirá que incluyas frutas y verduras en la dieta de tu pequeño por su alto contenido en fibra, carbohidratos, vitaminas y minerales, elementos que no solo ayudan a su crecimiento sino también a mantener una buena salud, fortalecer el sistema inmune y protegerlo contra enfermedades. 

Cereales

El pan, el arroz y la pasta integrales, la avena y el maíz aportan energía, fibra, vitaminas del complejo B, magnesio, hierro y selenio a tu pequeño, nutrientes indispensables para que los procesos de su cuerpo ocurran de forma correcta, incluido el crecimiento. 

Carne

Tanto las carnes blanca como la roja proporcionan vitamina E, hierro, zinc y magnesio. Si tu hijo no recibe suficiente zinc también puede presentar algún tipo de retraso en su crecimiento; por otro lado, este mineral proteger a tu pequeño contra el daño oxidativo, así como favorece la cicatrización de la piel y la creación de hemoglobina.

Nueces, semillas y legumbres

Las nueces y las semillas contienen nutrientes que reducen el riesgo de presentar algunas enfermedades mientras que las legumbres son ricas en proteínas magras. Estos tres grupos de alimentos son, además, ricos en vitaminas y minerales.

Lácteos

Los lácteos son especialmente abundantes en proteínas, calcio y vitamina D. Los dos últimos forman el equipo ideal para promover el crecimiento de tu pequeño ya que el calcio fortalece los huesos mientras que la vitamina D permite que nuestro cuerpo lo absorba. 

Cítricos

Por su alto contenido de vitamina C, los cítricos contribuyen a reparar y mantener la salud y el buen funcionamiento de la piel, las mucosas, el cartílago, los huesos y los dientes. Además, la vitamina C también previene el daño oxidativo y fortalece el sistema inmunológico para prevenir enfermedades. 

Consulta a tu profesional de salud para mayor información.

¿Qué puede afectar el crecimiento de tu peque?

Las razones que pueden influir en el desarrollo de tu pequeño son muy variadas; antes de mencionar algunas de ellas, debes saber que el crecimiento de cada niño es diferente y que, aunque en muchos casos nos preocupamos porque otros pequeños crecen y nuestro hijo no, un estirón puede ponerlo al corriente con sus compañeros de edad al cabo de su etapa de crecimiento.

Es importante que supervises el crecimiento de tu pequeño de acuerdo con las tablas de crecimiento diseñadas por los expertos en salud infantil, más que por comparación con los niños de su edad. También puedes apoyarte con la calculadora de crecimiento que Danonino para darte una idea de si la evolución de su crecimiento es la adecuada según los parámetros utilizados por la Organización Mundial de la Salud: sólo tienes que registrar los datos de tu hijo y la calculadora te mostrará si está en un rango normal o no. Ten en cuenta que el resultado de la calculadora es meramente informativo y no sustituye la opinión del pediatra con quien debes acudir si tus dudas persisten o si buscas orientación adicional. 

Dicho lo anterior, es momento de definir qué factores pueden limitar o incluso impedir el crecimiento infantil. Los principales de ellos son la genética, los malos hábitos alimenticios, un descanso insuficiente, un desequilibrio hormonal y las enfermedades; si crees que tu pequeño no crece por alguna de estas razones, te aconsejamos acudir con su pediatra para que determine si existe un problema real y cómo tratarlo con opciones que van desde cambios en su alimentación y sus patrones de sueño hasta suplementos y fármacos en los casos más extremos. 

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¿Cuánto se tarda en dar el estirón?

Ya mencionamos que el estirón es el momento en que tu pequeño se nivela respecto de sus compañeros de edad; ahora bien, puede desesperarnos que tan ansiado momento se demore y no llegue. 

Ten presente que, al ser un evento de crecimiento, el momento en el que ocurra dependerá de las características particulares de tu hijo. Cabe esperar que el estirón, aunque sea rápido y repentino ocurra en primavera o verano (a diferencia del crecimiento normal que lleva un ritmo ininterrumpido y más o menos constante durante buena parte de la infancia) ya que en esas fechas los pequeños suelen tener más actividad física. 

¿Cuál es la edad del estirón en los niños?

El estirón más importante ocurre en la pubertad, una etapa que ocurre entre los ocho y los 13 años en las niñas y entre los 10 y 15 en los niños. Tal espera de hasta cinco años es la que te puede inquietar si tu pequeño es más bajito que los demás y simplemente no ocurre ese salto de crecimiento tan ansiado; lejos de preocuparte en exceso, debes monitorear que el peso y la talla de tu hijo se encuentren en los rangos normales de las tablas de crecimiento, así como propiciar que tanto el estirón como su crecimiento sean los más saludables y adecuados con una buena nutrición y una buena higiene de sueño. 

¿Por qué es importante el sueño? La hormona de crecimiento se produce y se libera mientras tu pequeño duerme, y pocas horas de sueño implican una menor ventana de tiempo para que esta sustancia trabaje con un consecuente impacto negativo en el desarrollo de tu hijo. Los niños necesitan de 10 a 12 horas de descanso de calidad por noche en un entorno libre de factores externos que puedan interrumpir o impedir alguna fase del sueño. 

¿Se puede aumentar la altura en niños?

Esta es una pregunta muy frecuente cuya respuesta, desafortunadamente y de acuerdo con la ciencia, es un no. Son factores genéticos imposibles de modificar los que determinan la estatura máxima que alcanzará un niño y cuándo ocurrirán los estirones de la pubertad; en cambio, lo que sí puedes favorecer es que tu pequeño alcance ese máximo prestablecido con una alimentación saludable, buenos hábitos de sueño y actividad física. 

La actividad física es importante puesto que estimula la producción de la hormona del crecimiento, fortalece los huesos y los músculos, y mejora los sistemas inmunológico, endocrino (el que produce las hormonas) y cardiovascular. Si, además, tomas en cuenta que la obesidad es un problema de actualidad para muchos niños, es tu deber asegurarte de que tu pequeño realice con regularidad actividades físicas para niños para prevenir esta condición, así como los problemas que puede provocar. Los expertos recomiendan realizar 60 minutos de ejercicio físico de moderado a vigoroso diariamente.

El crecimiento como trabajo de equipo 

Tal vez pienses que el crecimiento de tu pequeño es responsabilidad exclusivamente tuya, pero lo cierto es que un desarrollo físico adecuado es tarea tanto tuya como de él. Recuerda que en los primeros años de vida se crean los hábitos que acompañarán a tu hijo para el futuro, y si le explicas los beneficios de consumir alimentos saludables (así como la importancia de descansar y de llevar un estilo de vida activo) probablemente se convertirá en un gigante saludable y lleno de energía que alcance todas sus metas mientras que alimentarlo y obligarlo tanto a ir a la cama como a hacer que haga ejercicio por la fuerza puede inducir, de rechazo, los hábitos contrarios.

Ahora que sabes lo necesario para hacer que tu pequeño se convierta en un gigante, no dudes en guardar esta nota para consultarla cuando tengas dudas e incluso puedes compartirla con otros padres para que ayuden a sus hijos igual que tú: sigamos creando gigantes.

Para mayor información, consulta a un profesional de la salud.

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