¿Cómo saber si mi hijo requiere más dosis de vitaminas?

Las vitaminas son fundamentales para regular muchas funciones diferentes dentro del cuerpo; esto las hace importantes en la alimentación infantil, sobre todo si consideramos que intervienen en la formación de nuevos tejidos, células sanguíneas, hormonas y neurotransmisores (las sustancias químicas que utiliza el sistema nervioso).

Además, las vitaminas también participan como catalizadores o como coenzimas en la producción de enzimas por parte de algunas proteínas y en la transmisión de señales químicas de una célula a otra.

Cada vitamina de las que necesita el cuerpo humano tiene funciones específicas, y es necesario conocer cuáles son las principales que los niños necesitan. Si bien la principal fuente de vitaminas es la alimentación, no existe un alimento que las contenga todas; por ello, una dieta correcta y equilibrada es la mejor opción para que los niños obtengan todas las vitaminas que necesitan. 

¿Qué vitaminas son más relevantes en los niños?

Al hablar de vitaminas para niños, por lo regular pensamos en recetas o suplementos especiales; sin embargo, los más pequeños necesitan exactamente las mismas vitaminas y minerales que los adultos, si bien en cantidades menores.

Los nutrientes, incluyendo las vitaminas, que necesitan los niños dependerán de su edad, sexo, constitución física, actividad física y nivel de crecimiento. En todo caso, los que participan en el desarrollo de los huesos y favorecen el desarrollo cerebral son especialmente significativos durante la infancia; entre ellos destaca la vitamina D, de cuya importancia hablaremos más adelante. A continuación, te decimos cuáles son las vitaminas esenciales para tu pequeño:

  • Vitamina A. Los niños la necesitan para tener vista, piel, crecimiento y desarrollo sanos, así como un sistema inmunológico que funcione adecuadamente; se obtiene de productos de origen animal como la carne, la leche y el huevo, y también de frutas y verduras de color naranja como las zanahorias y el mango.
  • Tiamina o vitamina B1. Permite que la energía contenida en los alimentos se libere para que el sistema nervioso y los músculos funcionen correctamente.Está presente en el pescado, la carne y los cereales integrales como el pan de trigo entero. 
  • Vitamina B2 o riboflavina. Contribuye a liberar energía de los alimentos, se encuentra en alimentos lácteos (leche, yoghurt, queso), extractos de levadura, huevos, pan integral y cereales fortificados para el desayuno.
  • Niacina o vitamina B3 se encuentra en la carne, el pescado, el pollo, las nueces y la levadura; también ayuda a liberar energía de los alimentos.
  • Vitamina B6 o piridoxina. Sirve para liberar energía de las proteínas y participa en la producción de glóbulos rojos y la función cerebral, está contenida en la carne, el pescado, los alimentos integrales, las verduras y las nueces. 
  • Vitamina B9, ácido fólico o folato permite la absorción de proteínas, así como la formación del ADN y de nuevas células sanguíneas. El ácido fólico se encuentra en verduras de hoja verde, leguminosas y cereales integrales; ten en cuenta que la cocción y el procesado de alimentos (como el enlatado) reduce la cantidad de ácido fólico que aportan naturalmente.
  • Cobalamina o vitamina B12 se obtiene de alimentos de origen animal como la carne, el pescado, el huevo y la leche, así como también de algunos cereales fortificados para el desayuno, y promueve el crecimiento y la producción de glóbulos rojos.
  • Ácido ascórbico o vitamina C. Participa en la síntesis de colágeno, ayuda a combatir infecciones y favorece la absorción del hierro de los alimentos; también mantiene saludables los dientes, huesos y encías. Está presente en frutas y verduras como cítricos, kiwis, pimientos y papas. La vitamina C se degrada con la cocción y el procesado de los alimentos por lo que es preferible consumirla de fuentes naturales y frescas.
  • Vitamina D contribuye a la correcta absorción y utilización del calcio y del fósforo en el organismo; estos dos minerales son esenciales para mantener huesos y dientes sanos y fuertes. Si bien basta con exponerse a la luz solar directa de 10 a 15 minutos para adquirirla en cantidades suficientes, también se encuentra presente en el pescado azul, el aceite de hígado de pescado, las yemas de huevo, los champiñones, la mantequilla, la margarina y alimentos lácteos adicionados.
  • Vitamina E. Estimula el funcionamiento del sistema inmunológico y participa en el desarrollo correcto de la piel y los ojos; se encuentra en los aceites de origen vegetal, como el de girasol y el de canola, la margarina, las nueces y otras semillas. 
  • Vitamina K. Su función principal es participar en la correcta coagulación de la sangre en las heridas; se obtiene de las verduras de hoja verde como el brócoli y la espinaca, así como de los huevos y los frijoles; las bacterias saludables de la flora intestinal también la producen. 

¿Qué pasa si los niños no consumen vitaminas?

Las vitaminas son fundamentales para el funcionamiento del cuerpo de los pequeños, así que ya podrás imaginarte las consecuencias por la falta de vitaminas. Entre las más comunes, de acuerdo con una investigación de la ONU, se encuentran la anemia, el cretinismo y la ceguera; además, se encontró evidencia de que la deficiencia de nutrientes compromete el desarrollo intelectual de los niños en muchas poblaciones alrededor del mundo. Aquí te contamos con más detalle algunos problemas que acarrea la deficiencia de cierta vitamina:

  • Algunas infecciones pueden agotar las reservas de vitamina A que los niños tienen; esta disminución puede manifestarse como resequedad ocular o incluso como ceguera si no es tratada a tiempo. Enfermedades como el sarampión pueden agravar los efectos de la deficiencia de vitamina A.
  • Puesto que las vitaminas del complejo B son solubles en agua, los alimentos pierden buena parte de su contenido de tiamina o vitamina B1 si se lavan o se hierven demasiado durante su preparación. Si un bebé presenta algún grado de deficiencia de esta vitamina, el nivel de oxígeno en la sangre podría disminuir a niveles alarmantes mientras que, en niños más grandes, la ausencia de esta vitamina se manifiesta como cansancio, pérdida de peso, vómito y diarrea.
  • La deficiencia de niacina (vitamina B3) puede provocar pelagra, enfermedad que también está asociada con la ausencia del aminoácido triptófano y que produce delirios, confusión mental, diarrea, pérdida del apetito, dolor abdominal, inflamación de las mucosas e irritación o incluso descamación de la piel, especialmente en zonas expuestas a la luz solar directa. En niños, esta condición evoluciona poco a poco y se manifiesta principalmente como dermatitis mientras que la diarrea produce un estado de desnutrición y debilidad.
  • El déficit combinado de folatos (vitamina B9) y cobalamina o vitamina B12 puede provocar anemia megaloblástica. La sola carencia de los primeros produce debilidad, cansancio, palidez o crecimiento insuficiente en niños mientras que la deficiencia de vitamina B12, si bien no es muy común en niños, puede causar mareos, falta de concentración y visión borrosa.
  • El déficit de vitamina C puede producir escorbuto, una enfermedad muy frecuente entre los marineros en otro tiempo, pero que aún hoy causa en los niños cansancio y debilidad, encías inflamadas que sangran fácilmente, abundante sangrado nasal, sangre en orina o heces y anemia por absorción insuficiente de hierro.
  • En niños, la deficiencia de vitamina D puede producir raquitismo, condición provocada por la carencia de calcio en ciertos tejidos para los que es vital. Un niño con raquitismo presenta dolor, sensibilidad e incluso deformidades en huesos y dientes, así como problemas de crecimiento.
  • Si bien la carencia de calcio suele asociarse con su ausencia en la dieta infantil, suele estar más relacionada con la falta de vitamina D lo que imposibilita su correcta absorción por parte del cuerpo.
  • Los niños con raquitismo destacan entre los que tienen cualquier otro tipo de carencia nutricional porque, a diferencia de ellos, suelen estar más gorditos como consecuencia de la alteración generalizada de su desarrollo normal, y no porque tengan sobrepeso provocado por una alimentación con exceso de carbohidratos y grasas. Si tu hijo está gordito, pero ha tardado en aprender a sentarse o a caminar, su dentición se ha demorado o presenta sudoración excesiva en la cabeza y molestias gastrointestinales, llévalo con su pediatra para descartar que se trate de déficit de vitamina D.
  • En todo caso, la característica más importante del raquitismo son las deformaciones óseas. Si notas que tu pequeño, al empezar a caminar, arquea las piernas, acude con el profesional de la salud infantil para que le dé tratamiento y te indique qué medidas tomar; seguramente tendrás que administrarle vitamina D y calcio, así como incluir aceite de hígado de bacalao y lácteos en su alimentación.

¿Cuál es la vitamina más importante para el crecimiento de los niños?

Si bien hemos visto la importancia que todas las vitaminas tienen para que nuestros pequeños crezcan sanos y fuertes, la vitamina D se lleva las palmas puesto que es fundamental para ayudar a que los huesos y dientes de nuestros hijos se desarrollen adecuadamente; esto sin mencionar la importancia de esta vitamina en el sistema inmunológico, que lo favorece y a su vez el sistema inmunológico los protege de enfermedades.

Ya vimos que la deficiencia de vitamina D puede causar enfermedades de los huesos; para prevenirlas, es importante saber cómo adquirir la vitamina D lo que es posible de tres formas: a través de la exposición directa de la piel a la luz solar, que es la fuente más importante; mediante suplementos y vía la alimentación diaria.

Si bien muy pocos alimentos contienen esta vitamina de forma natural, también existen opciones saludables adicionadas con vitamina D que aportan la mayor parte a la dieta de muchas personas que no pueden exponerse a la luz solar o que no pueden recibirla a través de otros alimentos como consecuencia de alergias o intolerancias alimentarias.

Los pescados grasos como la trucha, el salmón y el atún contienen vitamina D, al igual que los aceites de hígado de pescado; estos alimentos se encuentran entre las mejores fuentes naturales de vitamina D, junto con el hígado de res, la yema de huevo y el queso, aunque en menor proporción.

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