6 recomendaciones acerca de la alimentación infantil que hacen la mayoría de los nutricionistas

La hora de la comida tiene que ser divertida

Debido a su importancia en el día a día de tu pequeño, la comida debe ser nutritiva y, de acuerdo con los expertos, la hora de comer necesita ser un momento especial divertido para tu bebé; enfócate en hacer sociables y alegres las comidas de tus hijos, más que en tratar de obligarlos a comer.

La razón por la cual los nutricionistas recomiendan que comer sea emocionante y placentero para los niños todos los días es evitar que asocien la comida con experiencias negativas: si, por ejemplo, los obligas a consumir la comida, sólo provocarás que las comidas posteriores sean aún más difíciles.

Es muy importante que, en torno a la alimentación infantil, se establezca una relación positiva entre padres e hijos durante el primer año de vida, especialmente en los primeros seis meses, ya que entonces los padres son responsables de decidir cómo alimentar al bebé (a saber, si hacerlo con leche materna o fórmula láctea) y el bebé decide cuándo y cuánto comer; conforme el niño completa la transición a la comida familiar y a partir de ese punto, los padres son responsables de qué, cuándo y dónde alimentar mientras que el niño lo es de si come o no y cuánto. Si los padres respetan esta división de responsabilidades en la alimentación, los niños aprenden a comer de manera independiente.

No te estreses por la cantidad

Los padres suelen obsesionarse con la cantidad de comida que consumen sus hijos; esto tiene sentido porque se puede medir y, de alguna manera, controlar. ¿Qué hay de malo con eso? Pues que (según los nutricionistas) hacerlo puede crear un estrés innecesario para los padres y no garantizar una buena nutrición para el niño.

Más importante que la cantidad es que el bebé entre en contacto con una amplia gama de sabores y texturas de manera que el destete sea una experiencia de aprendizaje, y no solamente  cuantitativa. Recuerda que no existen reglas sobre cuánto deben comer o beber los bebés: se trata de permitirles comer según su apetito.

La cantidad que los bebés consumen depende del desarrollo de sus habilidades de alimentación, de sus necesidades, de su estado de ánimo e incluso de cómo se sienten, por lo que no hay necesidad de preocuparse si parece que no están comiendo mucho. Es importante que tengas esto en cuenta ya que si les están saliendo los dientes o presentan alguna molestia, los niños pequeños no comerán tan bien; una vez que el dolor pase, el apetito de tu bebé regresará a la normalidad por lo que los expertos recomiendan que confíes en tu bebé.

Concéntrate en la calidad

Una manera de garantizar una nutrición adecuada para tu bebé, de acuerdo con los expertos, es brindar una dieta balanceada y de calidad con una amplia variedad de texturas y sabores que debe cambiar conforme tu hijo crece.

En cuanto a texturas, éstas deben pasar de puré a grumos y de grumos a comida normal en el transcurso de 12 meses; se recomienda comenzar con unos cuantos bocados pequeños una o dos veces al día después de amamantar e incrementar poco a poco la cantidad. 

Además de texturas, los bebés también necesitan un balance adecuado de nutrientes: ¿qué significa esto? Simplemente que los cuatro grupos de alimentos estén presentes en la alimentación de tu pequeño: cuando el bebé ya haga tres comidas al día, asegúrate de incluir  una ración de proteínas (carne, pescado, huevos o legumbres) en dos de ellas y una de frutas, verduras, productos lácteos y alimentos ricos en almidón (papas, arroz, pasta o quinoa) en las tres.

El esquema anterior garantiza un aporte de hierro, importante para el desarrollo de las células sanguíneas y que se encuentra principalmente en las carnes rojas; de zinc (elemental para la función inmunológica y la síntesis de proteínas y de ADN) presente en la carne, el pescado, las legumbres, los frutos secos y los lácteos, y de vitaminas (excepto la D) y del resto de minerales que tu bebé puede obtener de frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos.

Otro consejo de los expertos es evitar los alimentos procesados en la medida de lo posible; si no tuvieras otra opción para tu pequeño, procura elegir productos cuyos primeros ingredientes en la etiqueta sean verduras, frutas o carne, si bien lo ideal es que su comida sea lo más natural posible y esté libre de azúcares añadidos (incluidos los que se encuentran en jugos, néctares y concentrados de frutas), sales, conservadores o cualquier otro aditivo químico. Además, se recomienda que no agregues azúcar ni sal y que evites la miel en la comida de tu bebé antes de que cumpla el primer año de vida.

Lee las señales del bebé

La creencia de que las mamás lo saben todo sobre sus pequeños está muy extendida y bien establecida, pero lamentamos informarte que tu bebé sabe más: si bien es difícil reconocerlo, sobre todo si estás preocupada porque tu bebé no parece estar comiendo lo suficiente, tu pequeño (o mejor dicho, su organismo) sabe lo que hace.

A cualquier edad, un niño necesita determinar cuánta comida consume en cada sentada. Ten presente que su apetito cambiará del desayuno a la hora de la comida, y de aquí a la cena, y que debes estar al tanto de estas variaciones que pueden decirte mucho, incluso, sobre el estado de salud de tu pequeño. Los niños suelen dar señales claras cuando ya han comido lo suficiente; debes estar alerta y ser sensible a cualquier signo de saciedad como darse la vuelta, frustrarse o escupir la comida: esa es su forma de darte a entender que pares. 

¿Qué hacer si tu pequeño no terminó su biberón o apenas tocó su plato? Deja de alimentarlo y espera hasta la próxima comida. Todo bebé sano consumirá justo lo que necesitará durante el día, pero si estás un poco preocupada y te gustaría aumentar las posibilidades de que tu hijo coma más, puedes intentar darle un poco de autonomía a la hora de comer: pon tres o cuatro alimentos frente al niño y déjalo elegir el que se le antoje.

También es posible que, en algunas ocasiones, los bebés se terminen toda la comida del plato o el biberón, pero necesiten un pequeño descanso. Si sospechas que tu pequeño no está satisfecho, déjalo reposar un poco y ofrécele a continuación un segundo plato; si tu bebé pierde el interés por la comida, es señal de que ya terminó.

Deja que pruebe los alimentos

A menudo, se indica a los papás que introduzcan poco a poco los nuevos alimentos en la dieta de sus pequeños para permitir que se desarrollen posibles signos de alergia y detectarlos a tiempo; si bien esta es una buena idea respecto de los alimentos típicamente alergénicos, no tiene por qué ser así con el resto.

No es necesario tener ese nivel de cuidado con la papa, el arroz, las verduras y las frutas; sí, en cambio, con el pescado, la mantequilla de maní, el huevo o los alimentos lácteos y a base de soya, sobre todo si has amamantado a tu pequeño ya que los bebés alimentados con fórmula probablemente hayan mostrado una reacción a la leche dado el caso.

Diferentes culturas introducen diferentes alimentos a diferentes edades; siempre que se cumplan los requisitos nutricionales, esto no tiene consecuencias adversas. Los primeros alimentos sólidos deben contener hierro (presente en la carne, las aves, el pescado, el tofu cocido y las legumbres). Fuera de esto, no hay recomendaciones adicionales para el orden de introducción de alimentos y no es necesaria hacerlo lentamente, ni siquiera con los alimentos potencialmente alergénicos como el huevo y las nueces: retrasar su introducción por miedo a la posible reacción del organismo del bebé es uno de los mayores errores que cometen los padres. Eso sí: hazlo poco a poco y espera un par de días entre cada uno de ellos para observar la reacción de tu pequeño.

Si te preocupa la reacción de tu bebé al entrar en contacto con, por ejemplo, la mantequilla de maní, la recomendación es que pongas un poco en su pierna o su brazo para ver si se enrojece; si eso no le causa una irritación, puedes frotar un poco en el labio de tu bebé para ver si se hincha y si no ocurre nada, pero aún estás preocupada, dale una pequeña cantidad a probar.

¡No te rindas!

Los pequeños también son personas por lo que, en ocasiones, les toma un poco más de tiempo acostumbrarse a determinados alimentos: necesitan pensarlo un poco y acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas. La recomendación es que tengas paciencia y no te rindas.

Si parece que tu bebé rechaza la comida, es importante que insistas con ella para darle la oportunidad de aprender a que les guste; cuanto más pequeño es el bebé, más rápido aprenderá a que le guste, aunque es importante que los padres no dejen de ofrecerle comida a cualquier edad.

Ser persistente y ofrecerle a tu pequeño un alimento hasta 20 veces es importante. A los niños les gusta explorar y jugar con sus alimentos; si se muestran quisquillosos o desconfiados con las comidas, es normal. Recuerda hacer de la hora de comer un momento divertido por lo que si no a tu bebé no le gusta un alimento, suspéndelo por una semana y vuelve a intentarlo. 

Por otra parte, la presentación es clave y los pequeños son inteligentes: si no tienes mucha suerte al primer intento, intenta disfrazar los ingredientes que antes rechazó. En todo caso, no dejes de insistir: ¡sigue adelante! 

Si bien la mayoría de los bebés toleran bastante bien la alimentación, si te preocupa que tu pequeño no aumenta lo suficiente de peso (o que lo haga en exceso) o si simplemente te sientes abrumada, busca ayuda. Los padres tienen ya mucha responsabilidad con un bebé recién nacido o en crecimiento por lo que no deberían quedarse callados cuando necesitan apoyo: ante cualquier inquietud sobre la salud y bienestar de tu bebé (o el tuyo) en cualquier momento, consulta a tu nutricionista, médico de cabecera o pediatra.

Referencias bibliográficas:

https://www.cdc.gov/healthyweight/spanish/children/index.html

https://kidshealth.org/es/parents/toddler-food.html

https://es.familydoctor.org/consejos-de-nutricion-para-ninos/